4C

Información general

  • Precio desde: 53.990,00€
Gracia aerodinámica

La esencia del Alfa Romeo 4C es muy sencilla:

Puras prestaciones. Tiene una apariencia basada en sus prestaciones pero no termina ahí. Todas las cualidades del aspecto del 4C–como sus finos volúmenes, su diseño muscular y las admisiones de aire – tienen una función específica y contribuyen a crear

Interiores de competición

Al igual que con su exterior, todo lo que incorpora el habitáculo tiene una función precisa que expresa el espíritu deportivo de Alfa Romeo. La exclusiva celda de la carrocería se fabrica de una sola pieza con una estructura de fibra de carbono. Los asientos incorporan una estructura compuesta reforzada y un relleno especialmente ligero. El volante tiene molduras en su lado inferior y todos los mandos están orientados hacia el conductor. Los pedales y las taloneras de aluminio son otros detalles de este verdadero carácter deportivo.

Equilibrio y rendimiento perfectos

Con su motor en posición intermedia y sus sofisticados puntos de suspensión (horquilla superpuesta en la parte delantera, McPherson en la parte trasera), el 4C ofrece una gran estabilidad para dominar la carretera a cualquier velocidad. El potente sistema de frenos, con discos perforados de ventilación automática y pinzas Brembo en las ruedas delanteras, permite que el 4C se detenga mientras avanza a 100 km/h en tan solo 36 metros.  Además, el Alfa Romeo 4C incorpora llantas de distinto diámetro en las ruedas delanteras y traseras, lo que garantiza un perfecto agarre en todo tipo de carreteras y climatología.

Eficiencia concentrada

El peso en seco total del automóvil es de 895 kg; por eso el Alfa Romeo 4C tiene una de las relaciones peso/potencia más bajas: inferior a 4 kg/CV. Gracias a la reacción de su tracción trasera, el 4C se conduce con brío y con una indudable sensación deportiva.

Reacción instantánea

La capacidad de reacción es crucial en los vehículos diseñados para despertar admiración. El nuevo doble embrague seco TCT con control de arranque optimiza los cambios de marcha y la aceleración, mientras que la diversión en la pista de carreras queda asegurada con solo poner el intuitivo selector DNA en el modo de carreras.

TCT Reacción rápida

La transmisión de embrague seco dual TCT Alfa garantiza unos cambios de marcha muy rápidos en todas las condiciones y destaca por su innovadora función Launch Control, que optimiza los sistemas del automóvil y aprovecha toda la aceleración disponible.

Gasolina
Motor de gasolina 1750 Turbo
DESCRIPCIÓN
El motor de gasolina 1750 Turbo con cuatro cilindros, inyección directa y 240 CV de potencia, se ha creado totalmente en aluminio y ofrece unas extraordinarias prestaciones con un par máximo de 350 Nm, que está disponible en un 80% a 1700 rpm.  El Alfa Romeo 4C ofrece una velocidad máxima superior a 250 km/h, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos: unos resultados admirables.
CILINDRADA cm3
1750 cc
POTENCIA MÁX.
CE -CV (kw) a rpm
240 CV
PAR MÁX.
CE - NM (KG) A RPM
350 Nm a 1700 rpm
VELOCIDAD MÁX.
(km/h)
250 km/h
ACELERACIÓN
0 -100 km/h (s)
4,5
Prestaciones

ALFA ROMEO EMOCIONES. FORTALECIDAS.

La fuerza del 4C radica en la tecnología punta de su motor turbo de 1750 cc. Una tecnología cuya energía y eficiencia han aumentado aún más los ingenieros de Alfa Romeo. Esta solución compacta e impresionante a la vez ofrece un nivel inédito de prestaciones deportivas, propias de un súper-automóvil, donde todo está concebido para proporcionar las más puras emociones Alfa Romeo al volante: conducirlo es creerlo.

TURBOCOMPRESOR

El Alfa Romeo 4C incorpora una avanzada tecnología de válvulas de control variable que maximiza el par a baja velocidad y ofrece más potencia en respuesta a la aceleración del conductor.

Para implementar esta tecnología de control variable, el motor está equipado con un turbocompresor de nueva generación y un colector de escape con convertidor de impulsos.  

BOMBA DE RETARDO

Al igual que los mejores automóviles de competición, el 4C incorpora un sistema de refrigeración automático que protege el turbocompresor. Al apagar el motor, normalmente se detendría la circulación del aceite, causando que se perdiese la capacidad de lubricación y que se dañase el motor. Con la bomba de retardo, el aceite sigue circulando a través del turbocompresor hasta que este se enfría.